
No vayan a creer que me pusieron los cuernos a mí (no que pasó, ¿cómo?), la idea surgió de una platica muy amena que tuve con un compañero donde desembuchó algunos chismecillos bastante interesantes y de paso me hizo darme cuenta de una realidad evidente y dramática; el hecho es que muchos hombres sabiéndolo o no, cargan una enorme ornamenta sobre sus cabezas ya que una gran cantidad de novias y viejas tienen un hasta cierto grado incomprensible gusto por ponerle los cuernos a alguien, ya sea a su actual pareja o a la pareja del tipo con el que se va a poner cuernos o incluso puede que le ponga cuernos a los tres.
Realmente no entiendo la fascinación que algunas y algunos tienen por poner cuernos, quizá no sea tanto por poner cuernos sino que no pueden resistir la tentación carnal y terminan haciéndolo involuntariamente (já, yo tampoco me la creo).
Tal vez sea porque tienen muy arraigado el sentido de la aventura y tienen que experimentar con distintas parejas para ver como se siente con cada una de ellas (si son tan aventureros porque no se tiran del bungee, además eso no explica porque no terminan con la pareja antes de "experimentar").
A la mera y lo hacen porque les gusta mucho equis chava y ya que se presentó la oportunidad de andar con ella no la quieren perder y no terminan con su actual pareja porque saben que es sólo una aventurilla y no se quieren quedar como el perro de las dos tortas pues cuando termine su aventura estará ahí la estabilidad de la cornuda. (Esta última parece la más creíble, esta bien justificada, pero yo sé que existe algo más)
Si fijamos una estadística de todas las personas que le ponen el cuerno a su pareja podremos facilmente identificar un patrón, la mayoría de quienes ponen el cuerno lo hacen con personas que también tienen pareja, osease que resultan dos cornudos de esa aventura, y si indagamos aún más veremos que en estos casos quienes más buscan este tipo de relaciones engañosas y despreciables son las mujeres. Las malditas suripantas que pululan en este país y lo hacen por una simple y contundente razón:
POR ARPÍAS
Muchas de estas mujeres toman este tipo de actitudes no porque les guste el hombre (objeto de la perfidia), ni siquiera por la aventura o por ponerle los cuernos a su pareja, sino nada más y nada menos que para que la pareja del hombre en cuestión quede cornuda. Osea que ni siquiera es trascendental que la suripanta tenga pareja o no (eso solo incrementa su nivel de mezquinidad) ya que la principal razón es chingarse a la otra por la vía del novio. Aunque clave aclarar que de la misma forma un gran porcentaje de viejas sólo lo hacen por pervertidas y resbalosas (podemos identificarlas cuando el hombre que es utilizado para estos fines macabros no tiene pareja).
Así como lo ven. Las arpiísmo entre las mujeres es la causa principal de la mayoría de las aventurillas y cuernudos en nuestro México querido, en futuros posts, indagaré más sobre este curioso comportamiento progestenario que tanto degrada a la sociedad mundial y provoca algunas otras catástrofes de enormes dimensiones.
PD: Los datos y las aseveraciones aquí vertidas son producto de la imaginación y la especulación de quien las escribió. Cualquier queja, mentada, sugerencia, demanda, declaración de Martha Sahagún o movimiento feminista favor de publicarla como comentario o mandarme un mail pa reírme un rato. Gracias.

