
Mañana es 30 de Abril y aquí en México (¿) se celebra (?) el día del niño.
No es un día muy diferente a los demás; nos se suspenden las clases, no hay eventos culturales importantes, pocas veces el día es tomado en cuenta por los sectores adultos de la sociedad y menos si no tienen hijos, el 30 de Abril solo es un día en el que tal vez haya un desfile, en el que tal vez haya un programa especial en televisión y las mamás y los papás les regalen un helado a sus hijos.
De cualquer forma el día del niño pasa a menudo desapercibido por las personas de negocios, los jóvenes parranderos, algunos adultos y por los ancianos, pero no para los niños. Cuando yo era niño (bueno, más niño) veía el 30 de Abril como mi día, el día que fue hecho solamente para mí, quería ser concentido y renombrado por el público en general. Siempre notaba que yo por ser un niño recibía menos atención que los demás, que mis opiniones ni eran trascendentes ni adecuadas, que mis quejas eran caprichos arrebatados, que mi dinero, mis gustos y mi voz valían y sonaban menos que las de quienes eran mayores, que lo único de valor que yo podía hacer eran niñadas, que para lo único que podía servir era para hacer comentarios psudo-inocentes para fomentar mi gracia y la hilaridad de los demás, que los adultos siempre me prestaban una atención fingida con la finalidad de no generarme un trauma (recuerdan el déficit de atención?), que sus espectativas en mi eran bajas y que de alguna forma u otra podía hacer lo que yo quisiera y ¿por qué? porque simplemente no importaba, era como decíamos cuando jugabamos a las trais, de chocolate. No valía. Por eso era para mi tan importante el día del niño, porque me daba valor.
Aún se puede decir que soy un niño, tengo17 años, mañana será mi último día del niño. Ya no es tan importante para mi el día del niño. Ahora recibo si no más atención si la adecuada, ahora tengo más valor, ahora tengo un peso específico en la sociedad, ahora los tenderos me atienden justamente, ahora mis quejas son rebeldías y no caprichos (va mejorando), ahora mi opinión es la de alguien que no sabe y no la de un incoherente, ya no hago gracias, hago bromas, aprendía a sentir dolor de alma, a enfocar mi imaginación a la especulación y no a la vida de mis "monitos". Pero no olvidé como jugar, como reír, como divertirme, como llorar, como encapricharme, como ser gracioso, como gritar, y sobre todo como no darle demasiada importancia a muchas cosas.
Porque cuando uno es niño muchas cosas no son importantes, la política, la sociedad, la religión, la ciencia, etc. A los niños les importan cosas intrascendentes, que aparentemente no son importantes pero que para ellos son importanes.
Curiosamente ese es un valor importantísimamente útil, o al menos a mí me ha servido. Muchos deberían recordar más a menudo cuando eran niños, millones de personas estresadas, millones de personas peleando, millones de personas deprimidas, millones de personas amargadas, millones de personas aburridas, millones irritables, millones con efermedades consecuentes a estados de animo. Y es que se olvidan de que ya crecieron y que darle demasiada importancia a cosas en realidad intrascendentes no traerá nada bueno. Que trabajar y ganar dinero no sirve de nada si no vas a disfrutarlo. Que estar amargado por no tener amigos no sirve de nada porque así menos tendrás amigos. Hay milllones de personas que se complican la vida con niñadaz e irónicamente viven en un estado de ánimo opuesto a los caracteristicos de los niños, que tampoco tiene sentido y que sin embargo es la realidad.
Crecer para poder tener problemas de adultos no es crecer. Los famosos "problemas de adultos" muchas veces sólo son caprichos infantiles que no tienen verdadera validez. Crecer no es modificar la forma en la que ves las cosas. Crecer es simplemente cambiar lo que haces pero no como lo haces. Porque si lo ven bien, no existe ser más pragmatico que un niño; un niño llora si algo le duele, un niño come si tiene hambre, un niño grita si quiere ser escuchado, jamás verán a un niño hacer algo que no tiene sentido, tal y como hacen los adultos, a un niño no le interesa la política porque no interviene en su entorno, jamás verán a un niño haciendo algo (por su propia voluntad) que no quiere hacer.












