
Hoy, 31 de Mayo
Según esas clásicas estadísticas sensacionalistas que indican cuanta gente muere a cada minuto a causa de un cáncer, de sida, de hambre, de sed, de coraje, de un accidente automovilístico, de que le cayó un rayo mientras rezaba en la cima del cerro, de que se ahogó cuando intentaba inflar un condón con la nariz, de que le explotó la estufa, de que les cayó la tostadora a la bañera, que sin querer se cortaron una vena, que si durmieron cerca de una chimenea y se ahogaron o que una planta consumió todo el oxigeno de la habitación, de que son asesinados, de que los atropelló un pesero, de que se cayeron al aljibe, que comieron veneno de rata, que los desnucó una piedra o que se quedaron adentro del refrigerador, donde seguramente en los minutos que llevo escribiendo este post la cifra de muertes por los motivos que ya mencione ha superado al número de muertos en todas las guerras medievales aunque por otro lado en ese mismo lapso de tiempo han nacido 10 veces más personas que todas las que vivieron durante el siglo V de nuestra era. Mueren más de 100 personas al día por culpa del tabaquismo y que 16 de esas personas que murieron el día de ayer, antier y todos los días desde que hicieron la estadística han sido fumadores pasivos, osease personas que no fuman pero que aspiran el humo de otros. Si seguimos con estas estadísticas inútiles, cada año a nivel mundial mueren cerca de cinco millones de personas a causa del tabaquismo y que en 25 años el índice se incrementará hasta diez millones de muertes. Pero
Aquí en México la adicción al tabaco casi siempre inicia desde la adolescencia. Es una garrafal mentira decir la gente comienza su adicción que es por curiosidad pues esta comprobado que el cigarro no presenta ni la más ligera pizca de placer cuando es fumado por una persona adicta, cuestión que también descarta la falacia de que es por gusto. Hay que aceptarlo, la adicción al tabaco es el resultado de una estupidez, de un comportamiento idiota, la adicción al tabaco se da por dos factores principalmente: para encajar (en un grupo social, todavía fuera con una chava) o por imitación (Uuuuuuutaa, los rockeros fuman, los inteligentes fuman, los hartistas fuman, los cultos fuman, los intelectuales fuman, los cantantes fuman, los papás fuman, los cools fuman, los poderosos fuman, los adinerados fuman, los famosos fuman, los hermanos mayores fuman, los amigos fuman, etc.). No sé ustedes, pero si yo me hago adicto a algo quisiera tener una mejor razón que simplemente que "porque todos fumaban menos yo". Y es que no importa tanto porque fumas, sino porque empezaste a fumar, al fin y al cabo es un vicio, si lo tienes es casi seguro que ya te amolaste (en estos casos).
Esto último me trae a lo siguiente, según eso hay muchas muertes por el tabaco. Pero como me gustaría saber cuantas personas mueren por circunstancias totalmente ajenas a ellas, personas que ni la deben ni la temen y que mueren, personas que sin buscarla la encontraron, personas que viendolo de cerca no merecían morir. Porque si somos justos, esos quinientos que se están muriendo todos los días (en el mundo) quieran o no se lo merecían, se lo ganaron, hicieron algo que les causó la muerte, es justa su muerte, yo si algún día muero por complicaciones pulmonares hubiera querido plenamente que fuera porque me la pasé fumando día tras día todos los días de mi vida y de tanto fumar me chingué los pulmones y no porque nací con los pulmones chingados (asma) y puedo dar muchos ejemplos: Es mil veces preferible morir de cirrosis que de cáncer de hígado, porque sabes que tu disfrutaste de tu hígado, lo disfrutaste hasta la muerte y no porque simplemente te tocó.
Entonces porqué hacer un día sin tabaco? porqué querer salvar a 500 fumadores el día de hoy y pretender salvar a 5 millones de ellos en este año? ellos merecen morir y más aún si por su vicio se llevan a 800 mil personas que ni siquiera fumaban.
Por eso felicito y honro a Philip Morris, porque sé que el ha ayudado a miles de asmáticos en el mundo que como yo, no quieren morir a causa del placer vicioso de otros, a quienes miran con mezquina envidia por haber nacido con dos pulmones saludables y libres de moco.
Gracias Philip Morris, gracias por hacer de este mundo un mundo Marlboro.









