El viernes me gradué de la preparatoria, después de tres años de andar padroteando en la escuela me gradué, y, pss realmente no fue la gran cosa para mi, es decir, algún día me tenía que graduar no? La preparatoria no fue un gran reto, la verdad es que ni me sacó canas verdes ni me quito una noche de sueño, solamente fueron tres años de mi vida donde aprendí algunas cosas y ya.
-tenemos que llegar temprano a misa -dijo mi madre.
Llegamos un poco tarde, los graduados ya habían hecho su entrada triunfal al templo de dios, pero alcancé a colocarme detrás de Pollo que había regresado misteriosamente de Estados Unidos para graduarse con todos nosotros, justo cuando todos creíamos que había reprobado y que nunca más lo ibamos a volver a ver. Alcancé a colocarme entre un mar de cuerpos perfumados y sudorosos en medio del bochorno de la humedad que nos agobiaba debido a que cerraron las puertas del templo por la lluvia. Fue entonces cuando yo confirmé que toda mi graduación iba a ser así:
notese lo incomodo de mi situación

les presento al célebre taka y su igualmente célebre corbata

Saliendo de misa, todos nos diriguimos a la prepa, lugar donde se iba a llegar a cabo la entrega de documentos. Estando allí el protocolo fluyó de manera esperada por lo que no existe nada que comentar y pasaré a la parte de la fiesta que también fue bastante aburrida mientras cantó el mariachi y luego la banda (ésta última porque desafortunadamente no sé bailar como yo quisiera). Aunque todo mejoró cuando comenzó el turnó del "sonido", el tequila y los planes para una escapada a la playa más cercana, fue donde creí que todo mejoraría:
cara de todo va a mejorar (una cara muy, muy barata, pero imagínensela con más enjundia)

Y en efecto, bailé y canté las dos horas de sonido y la tercera hora auspiciada por el wey del patronato de padres, después de eso nos aventuramos en un dodge spirit como del 92 donde logramos meternos 7 pobres incautos y un gigantón a dos terribles horas de viaje que comenzaron como a las 4:30 de la mañana donde mientras unos buscabamos afanosamente en discos anónimos y oscuros canciones en español para ir cantando por el camino (hasta que el piloto después de meterse en sentido contrario a la autopista decidió mandarnos a la fregada y poner un disco de los temerarios que cuyas canciones solamente el se sabía), otros intentaban dormir y otros se retorcían de entumecimiento. Parece increíble pero si llegamos a "el paraiso" donde nos instalamos y encueramos a la orilla del mar esperando el amanecer que nunca vimos debido a lo nublado del cielo (cabe mencionar que el cuate y el pichón decidieron dormir en el carro cuando al fin llegamos a la playa, uno sufrió rayaduras del tercer grado en toda la cara). Cuando el mar logro ser visible decidimos meternos y jugar como viles pubertos a enfrentar las holas sin importarnos lo picado y espumoso del mar mientras las gaviotas nos gritaban ¡pendejos! cuando nos veían siendo revolcados. Un rato después cuando comenzó a llover y nos cubrimos todos de arena para protegernos del frio chispeante llegó una vieja matrona, una auténtica vieja playera, gorda, negra y china que nos dijo -les voy a cobrar por usar el mueble -entonces todos volteamos la cabeza (los que pudimos) y vimos nuestras garras y nuestros jugos arriba de la mesa bajo la suave protección de la sombrilla 18, todos le mentamos la madre a la mujer cuando dijo que iban a ser $80 pesos pero aunque al final todos recaímos en que la culpa era del cuate que con uso pleno de su sapiencia al arribar a la playa tuvo la genial idea de hacernos el favor de proteger nuestro patrimonio con una sombrilla que casualmente había sido colocada allí a su merced, yo aún odio a la vieja esa.
Después de exiliar a pollo a cuate y al conductor llamado el oso a tierras lejanas a base de ataques de "lodo" sufrieron la visita inesperada de un ahora auténtico marisco... un marisco playero, pantalón pegado, camisa azul cielo pegadita pegadita y una cola amarrada con una dona que proveniente de un restaurant cercano había salido armado de una cámara fotográfica con firme propósito de retratar las esculturales figuras de unos recien graduados que disfrutaban de tomar el sol en la arena.
Después de conspirar para "meterle una putiza" al joto decidimos concentrarnos en nuestro desayuno, que al haber el cuate gastado casi todos nuestros fondos decidimos optar por un desayuno que hasta hacía unas horas habías sido motivo de burla y que ahora se convertía en una realidad: "Ira, compras unos panes, un paquete de jamón, mayonesa y te haces unos sanwiches... la mayonesa se la untas con los dedos".
Los misioneros llegaron con más que el desayuno, trajeron una gran noticia; resulta que les faltaban 12 pesos en la tienda y quien llegó a salvarlos fue nada más ni nada menos que el joto que les pagó lo que les faltaba no sin antes decirles -me saludan al morenito alto (se acuerdan del taka?) y le dicen que venga a comer al restaurant a la hora que quiera -por desgracia taka no se quiso vestir de héroe y alimentarnos mientras él se arreglaba con el marisco. El triste desayuno nos hizo reflexionar y todos concordamos en que el viaje en realidad había sido de:
(de hueva)

Fue entonces (1:00 pm) que decidimos emprender el viaje de vuelta, justo cuando el sol y la gente que hasta ahora estaban ocultos habían salido, pero ya era demasiado tarde para nosotros, no teníamos ni dinero ni ganas ni nada. Regresamos en medio de cabeceos, sal, arena y más entumecimientos, sobre todo a la hora de pasar por la caseta de cobro donde ante la suspicacia de los presentes, todos teníamos que contorcionarnos para que en lugar de que pareciera que ibamos 8 infelices, pareciera que iban 6 muy cómodos. Cuando llegamos y nos dejaron a todo el montón de costeños, con un sueño insólito y una modorrez descomunal, pacté una cita con mi novia solamente para dejarla plantada porque me ganó el sueño.
En fin... no iba a contarles esto porque ando así:

Y me daba:
(otra vez la de hueva)