
Dado que soy un codicioso empedernido y no tengo nada que hacer por las mañanas... fui a pedir trabajo a un Kentucky, hice mi examen y llene mi solicitud de empleo. Después de como una semana me dijeron que tenía que llevar ciertos documentos como: acta de nacimiento, comprobante de estudios, comprobante de domicilio, cartas de recomendación y por si fuera poco también me pidieron la carta de policía y el número de afiliación del IMSS.
Yo no tenía una carta de policía y mucho menos un número de afiliación al IMSS, así que el pasado jueves me diriguí a la "Secretaría de Estudios Forences de Jalisco" cuando arrivé al lugar, después de sentarme en un camión durante casi una hora me encuentro con un aviso que decía:
El día Jueves 28 de Septiembre no se expedirán cartas de policía por ser el día del seridor público.
En su momento me inconformé y maldije la situación pues creía que los servidores públicos eran unos holgazanes incompetentes y mamones que nunca se interesaban por su trabajo y despreciaban a las personas y que para acabarla de amolar tenían un día conmemorativo en el que no trabajaban! Tanta era mi indignación que decidí no ir al IMSS después de que fui y me dijeron que necesitaba llevar mi Acta de Nacimiento y esperar mi turno.
Al día siguiente con nuevos ánimos me levante temprano y me dispuse a realizar los trámites que necesitaba, esperando que no fuera necesario esperar un día o más pues tenía que entregar los documentos ese mismo día. Fui primero a la escuela que me queda a dos cuadras a comprar los tan provechosos transvales, cuando llegué me di cuenta que faltaban veinte minutos para que abrieran el módulo y decidí pagar mis cuatro pesos como la gente decente. Cuando me disponía a abordar mi camión me dí cuenta que mi cartera había desaparecido. De inmediato me hablaron para decirme que habían encontrado mi cartera en el módulo de transvales y que podía pasar a recogerla a la dirección de la facultad de derecho. Llegué y muy amablemente me dieron mi cartera.
Fue entonces cuando completamente equipado me dispuse a tramitar mis documentos. Me subí al camión que me dejaría en la estación de Policía de Zapopán donde tramitaría mi carta de policía y que también pasaba por el seguro donde me daban mi número de afiliación. Cuando pasé por el dichoso seguro, mi extraordinario poder de razonamiento lógico analítico me dijo que era más conveniente tramitar primero mi número del IMSS ya que más tarde se llenaría de gente y tardaría más. Entonces me bajé del camión, dí unos diez pasos para darme cuenta que mi folder, donde traía mi acta de nacimiento y otros papeles escolares-personales se me había quedado en el camión, voltee y corrí despavoridamente esperando que el 633 fuera detenido por un semáforo celestial, se le ponchara una llanta o un alma caritativa aventara mi folder por la ventana. Nada de eso pasó, el semáforo detuvo a un 631 mientras que mi camión se había fugado con el folder y llevaba varias cuadras de ventaja, en una acción desesperada intenté abordar el 631 que según mis nervios en algún momento alcanzaría al la tripulación que había secuestrado mi folder. Lamentablemente para mí, el 631 fue detenido en uno de los carriles intermedios y al pedirle me abriera las puertas el noble y respetuoso camionero cerró los ojos y con un suave movimiento de cabeza, se negó. Sabía que mi folder estaba perdido y nunca más regresaría a mis manos, no obstante en ese mismo momento...
... decidí abordar otro 633 que supuestamente me llevaría la base de dicha ruta, donde encontraría el camión extraviado y mi folder atrapado entre los asientos del furioso camión. Cuando el nuevo 633 dejó atras la civilización y comencé a temer que Tesistán colindara con el estado de Nayarit decidí abandonar el navío y regresar derrotado a la avenida Laureles a sacar mi Carta de Policía, si es que no pedían algo más que mi reluciente credencial de elector.
La dirección era Laureles 252 pero al encontrarme con una avenida donde la numeración de las casas parecía un mosaico algebráico me vi forzado a preguntar a unos policias que dónde podía un alma de dios sacar su carta de no antecedentes penales para trabajar por el amor de dios. Cualquiera pensaría que un policia bien rasurado, de uniforme impecable y siempre alerta ante cualquier continguencia delictiva, sabría donde se sacan las cartas de policía y la verdad es que sí sabía pero el menso me dijo que hoy no podía sacarla porque era el día del servidor público y les habían dado el día.
Por un momento quise molestarme de nuevo con los burócratas, mandar todo a la chingada e irme a casa a huevonear, pero la coherencia me dijo que no podía haber dos días del servidor público y decidía constatar la veracidad de las palabras del policía por mi mismo. Llegué a las oficinas de la policía de Zapopan y llegué al a ventanilla de una raquítica mujer de aproximadamente 45 años, de labios demasiado rojos, ojos demasiado azules y pestáñas demasiado negras que sin más ni más me dijo "subes las escaleras y al fondo" espectante obedecí y me encontre al fondo del segundo piso una oficina que tenía un cartel que promocionaba las Cartas de Policia. Llegué y después de tres minutos y $15 yo ya tenía mi carta de policía impresa, sellada y firmada.
Regresé a mi casa a encontrar mi otra acta de nacimiento para llevarla al IMSS y que me dieran mi número de afiliación, al llegar me abordaron unos vendedores de afores a los que mandé a la chingada (la verdad es que me chamaquearon, aunque alcancé a no darles mi teléfono) entre al IMSS me dieron una ficha con el 2149 y me dijeron que esperara.
Cada ventanilla tenía su numeración y la que parecía ser la mía, osea la 21 iba en el número 2138 y se movía considerablemente en relación a las otras ventanillas.
Esperé aproximadamente una hora y llegó mi turno, fui hasta la ventanilla 21 después de que una vieja gorda impaciente que tenía la fichita número 2152 se me metiera a mí a los 2150 y 2151. El hombre que me atendió fue breve, me pidió mi credencial y mi acta de nacimiento, se las dí, me hizo unas preguntas y antes de explicarme el valor de la hoja blanca con sello del IMSS en marca de agua y unos números raros me la dió.
Después de tener todos mis papeles en orden y entregarlos mi persepción acerca de los servidores públicos en especial de los buróctratas cambió por completo.
Antes creía que un burócrata era un mendigo rata corrupto, que tenía el trabajo más fácil del mundo: no hacer nada y ganar más o menos bien. Yo tenía la ilusión de algún día ser un buróctrata, aunque fuera de mostrador. Creía que era mejor eso a aspirar a ser un servi vicarii, pero la verdad es que su trabajo no es tan sencillo, aunque sigo insistiendo que no estaría mal trabajar en eso.
He comprendido que muchas veces la mala fama en México se arraiga tanto que se vuelve casi una ley y hay ocasiones en que los mismos implicados se la creen.
La mala fama es como Beetlejuice si lo llamas demasiado se te aparece.





